Se suele intentar justificar el (ab)uso del masculino genérico con el argumento de la “economía del lenguaje”.

Sin embargo, incluso cuando, seguramente por casualidad, se da con una forma de expresión inclusiva a la vez que breve, alguien encuentra la forma de meter la pata.

Por si no se nota a que me refiero, “firma” es un nombre femenino lo que determina el género de las palabras que le acompañen en la frase.

¡Pues ya es complicado! Porque encima queda mucho más elegante

Firmas ivitadas

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Experta en análisis estratégico y dinamización de la información. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera… Productora y guionista. Desde 2009 uniendo Cine e Investigación para contar esas nuevas realidades por descubrir como la película Máscaras. En desarrollo dMudanza, componiendo la polifonía de voces de reflexión de la ciudad.

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