Reconocer lo que es notable y profundizar en ello, quizás documentarlo

El marisqueo en Galicia, más concretamente el de moluscos, siempre fue una ocupación de las mujeres de la costa. Una ocupación menor, como ir a sacar las patatas a la mínima parcela que poseía la familia. Mientras, los hombres salían a la mar o trabajaban en alguna fábrica, donde la había. Cosa seria. Sin embargo, andando en el tiempo, las mariscadoras tomaron su destino y su trabajo en sus manos, como tantos otros colectivos de mujeres por todo el país.

(…) Francesc Torres (Barcelona, 1948), de quien parte la primera idea del proyecto, tiene una trayectoria abrumadora y está considerado como un importante artista con especial incidencia en lo político y social. Siendo sus trabajos más que interesantes, hay un aspecto previo y no visible que debe destacarse en este contexto extra-artístico. En muchas ocasiones Torres se interesa por una historia y la investiga, sin saber a qué va a conducir esa investigación. Puede que sea a su propio bagaje personal, a una documentación, a un trabajo colectivo o a una obra de arte.

En este caso, Torres lleva muchos años yendo por Galicia e interesándose por lo que es una demografía peculiar y cuyas dinámicas sociales presentan rasgos muy diferenciados. Su interés por las mariscadoras es solo uno de los aspectos que ha ido conociendo de Galicia en general y de la Costa da Morte más en particular. La video-fotógrafa Terry Berkowitz también participó de esta investigación no académica sin un propósito preciso. Reconocer lo que es notable y profundizar en ello, quizás documentarlo. Finalmente se documentó entre 2014 y 2015, cuando esta exposición aún estaba lejos de concretarse.

(…) Parábola de la abundancia se divide en tres secciones. La primera es un espacio repleto de residuos de plástico, de metal, maromas, objetos de todo tipo recogidos en el mar y/o en las playas de la zona. Al fondo de la sala se proyecta un vídeo que muestra un paisaje vacío de la berberechería de Caldebarcos, una imagen que podría ser permanente debido a la polución que tenemos ante nuestros ojos solo en su forma más grosera pero que, según las mismas mariscadoras, ha influido incluso en el color y el olor del agua y ha reducido de forma drástica la producción. Para hacerse una idea y tras las catástrofes del Urquiola en 1976 y del Prestige en 2002, pero también del continuo vertido de aguas fecales sin depurar, la cantidad de mariscadoras se ha reducido de forma drástica, hasta las más o menos 4.000 de la actualidad.

La segunda sala está formada por los aperos de estas mujeres. Desde carritos inspirados en los de la compra pero progresivamente adaptados y fabricados ex-profeso, a rastrillos, azadas y la horquilla, un artefacto diseñado expresamente para estas faenas. Es una muestra del ingenio y la profesionalidad de unas mujeres cuya imagen aún no ha aparecido.

Lo hará en la tercera sala, donde se proyectan 10 fotografías sobre telas translúcidas en las cuales aparecen sendas mariscadoras o grupos de ellas en pleno trabajo. No hay nada de pretendidamente heroico ni exótico. Estas mujeres, auto-organizadas en casi toda Galicia, con sus estructuras y una capacidad reivindicativa notable, ya no son las pobres mujeres de los marinos que aportaban así un complemento a los ingresos del hombre de la casa. No hay más que ver las fotos, estas son trabajadoras conscientes y que lo mismo logran controlar el intrusismo que han logrado la explotación sostenible de un recurso frágil.

Extracto de la reseña en eldiario.es

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