El lunes 16 de enero de 2017 Francisco Javier Nieto, de 50 años de edad, confesó a la Policía Nacional que dos días antes, el sábado 14, había estrangulado a su pareja, Blanca Esther Marqués, de 48, en el domicilio que ambos compartían en Burlada (Navarra). Blanca Esther y Francisco Javier vivían juntos desde hacía unos meses. Llevaban saliendo año y medio. A los dos les gustaba mucho viajar. Todo su entorno veía en ellos una pareja bien avenida. Nadie detectó ningún signo de maltrato.

Blanca Esther tenía una diplomatura universitaria y un empleo estable en la administración pública; era independiente económicamente y, según sus allegados, una luchadora de fuerte carácter, comprometida con la igualdad y delegada sindical de Comisiones Obreras.

El sábado 14 de enero, tras una discusión en su domicilio, Francisco Javier, contra quien no constaba ninguna denuncia por maltrato ni ninguna orden de alejamiento, estranguló a Blanca Esther y abandonó el cuerpo en el domicilio durante horas. Al día siguiente regresó para recogerlo y arrojarlo al río Ulzama, de donde fue rescatado cuatro días después.

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Marie Trintignant nació en París en 1962. Era hija de una directora de cine y de un actor. En 2013, con 41 años, trabajaba en una serie de televisión y había actuado en treinta películas. Era culta, bella, trabajadora, independiente y reconocida defensora de los derechos de las mujeres. Tenía éxito en su trabajo.

A Marie la mató su marido, el cantante del grupo de rock francés Noir Desir, Bertrand Cantat. El 27 de julio de 2003 la golpeó hasta dejarla en coma en un hotel de Vilnius, Lituania. Un turista italiano escuchó los golpes, pero no llamó a nadie, no hizo nada. Su hijo mayor encontró a Marie con el rostro lleno de hematomas. Demasiado tarde: no salió del coma y falleció el 1 de agosto en un hospital de París.

“Fue un accidente después de una pelea, una locura, pero no un crimen”, declaró Cantat. Su abogado alegó: “Fue un conflicto humano, un accidente, una tragedia”. Marie y Bertrand habían discutido los dos, pero él no tenía ni un rasguño.

No sólo Marie era un emblema de la mujer moderna. También su marido era un emblema de cantante exitoso y un rebelde políticamente correcto que se adhería a las causas justas del mundo, combatía al Frente Nacional de Le Pen y se solidarizaba con los movimientos antirracistas, pacifistas y antiglobalización.

En marzo de 2004 la justicia lituana condenó a Cantat a ocho años de cárcel. Seis meses después, fue trasladado a una prisión francesa, que abandonó definitivamente en 2007, cuando le fue concedida la libertad condicional.

Desde entonces, Bertrand Cantat ha publicado ocho discos más con diferentes grupos y ha colaborado en la composición de los temas musicales del espectáculo teatral “El ciclo de las mujeres: tres historias de Sófocles”. El Teatro Nacional de Montreal le prohibió subir a su escenario en una pieza que hablaba de mujeres y evocaba la violencia contra ellas. Sí subió, en cambio, a otros escenarios en Francia.

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En Europa la violencia contra las mujeres es la principal causa de muerte o invalidez de las mujeres de entre 16 y 44 años, por delante del cáncer y los accidentes de tráfico, más allá de su condición cultural y socioeconómica. Según un informe del Consejo de Europa, en Finlandia, el país de mayor equidad de género del mundo, el 22 por ciento de los varones es violento con su compañera y el cincuenta por ciento de los separados maltrata a su ex.

En contra de la creencia generalizada, la violencia contra las mujeres no atañe solo a las débiles, las pobres, las especialmente vulnerables o las sumisas. Ni siquiera las mujeres que tenemos conciencia de nuestros derechos estamos vacunadas ni exentas de riesgo. No hay súper mujeres. El caso de Marie revela que incluso en las sociedades más adelantadas, donde las mujeres ocupan un lugar muy importante en la vida social y en los círculos más cultos, los golpes masculinos pueden acabar con su vida.

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Marie Trintignant está enterrada en el hermosísimo cementerio Père-Lachaise de París. Descansa a pocos metros de Edith Piaf, Oscar Wilde, Sarah Bernhard, Paul Eluard, Maria Callas, Jim Morrison, Colette, Yilmaz Guney, Isadora Duncan, Miguel Ángel Asturias… En buena compañía. Yo me acerqué hasta allí en un día de lluvia y permanecí un buen rato frente a su tumba, sobrecogida, admirada, turbada.


Publicación original: Doce Miradas

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