Hace unos meses, el programa de televisión La Sexta Columna, de La Sexta, emitió un especial bajo el título “Eres machista y (no) lo sabes”. En este episodio, entre múltiples datos río en torno al machismo en la sociedad española, se hacía un aparte especial con un antiguo sketch de Martes y 13 que, con el paso del tiempo, ha pasado a convertirse en un ejemplo desafortunado en la “denuncia del humor desafortunado”.

Pero para entender esto es necesario contextualizar.

En 1990 el espectro televisivo estatal se amplía con el inicio de emisiones de las nuevas cadenas privadas. Telecinco y Antena 3, los dos canales que quieren competir por la cuota históricamente monopolizada por TVE, tratan de definir nuevos modelos para atraer a la audiencia. Tras “décadas de paz”, en el país comienza a resonar, poco a poco, el término “telebasura.

En Antena 3, más modesta que su competidora y con un menor sentido del espectáculo, suman uno de sus primeros éxitos con el magacín “De tú a tú“. Presentado por Nieves Herrero, el programa se fue caracterizando por regodearse en la tragedia desde una supuesta perspectiva humana, pero con tal grado de insistencia que por aquel entonces a su conductora pasó a llamársele “Nieves Horrores”.

“De tú a tú” introdujo en horario estelar la escenificación del drama y la miseria mundana en una época en la que todo esto no era habitual. Lejos de resultar aleccionador, la sensación de responder a una escaleta lo convertía en un ejercicio amarillista, y su manera de realizar el seguimiento de los crímenes de Alcácer llego a convertirse en la muestra triunfal de lo que parecía crecer únicamente gracias al valor del testimonio trágico.

Es en estas circunstancias cuando, en 1991, y estando ya asumidas las burlas en torno al caracter carroñero de esta nueva manera de entender la televisión, Martes y 13 realizan la pieza popularmente conocida como “Mi marido me pega”:

Sin entrar ahora en valoraciones, la pieza calca los modos y las formas que irrumpieron bruscamente en la televisión de la época. Por más que hoy pueda parecer increíble, haciendo un ejercicio de memoria es probable que muchas personas recuerden que, efectivamente, por los platós de las nuevas televisiones se empezó a comercializar con testimonios de este tipo. La violencia machista, que nunca había tenido presencia cuando aún se hablaba de crímenes pasionales, pasaba a ser contenido de valor humano en espacios como “De tú a tú”, en los que se fueron curtiendo los ojos de una nueva generación de televidentes que pronto empezarían a pedir todavía más.

Retomando

En el programa de La Sexta sobre el machismo, en un momento dado, y entre esas riadas de datos en torno a la sociedad española, se realiza una especie de paréntesis para recuperar este episodio de Martes y 13. Esto es, en realidad, algo recurrente, puesto que desde que se subió a youtube no es raro que cada cierto tiempo se exponga con fascinante horror como el reflejo de un terrible pasado en nuestros medios. Pocas veces, sin embargo, se analiza el contexto de la época y la realidad de su argumento, y finalmente en La Sexta Columna dieron un paso más allá: Entrevistar a Millán Salcedo, que sin pretender ya establecer criterios en torno a lo hecho lo asume como un gran error y se lamenta de su existencia.

En estos tiempos en los que cada poco se habla y cuestionan los límites del humor, olvidar la importancia de los contextos parece abocarnos a un estéril panorama crítico. Y es que, imaginemos, ¿y si en vez de atacar a Martes y 13 por este suceso lo lógico fuera que les pidiéramos perdón por no haber hecho caso de los avisos?

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4 respuestas al post.

  1. Lapidaria tu pregunta del final.

    Gracias por contextualizar, tanto los datos como sus significados. Reconozco que nunca me habría tomado la molestia porque el humor de Martes y 13, como de tantos otros que inundaron las TV, no me gusta.

    Muy, muy acertado tu análisis. Son esas obviedades en las que ni reparamos.

  2. La cara de horror que se me puso cuando vi lo de La Sexta fue inenarrable, de verdad… Mucha miga veo en esa especie de juicio popular, y vergonzoso que se persiguiera conseguir una renuncia de ese tipo…

  3. […] Publicación original: enIgualdade […]

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