la importancia del ser como tal, sea femenino o masculino

Lillian Schlissel es profesora emérita de la Universidad de Brooklyn-CUNY, donde fue directora de estudios americanos y actualmente es miembro del consejo de redacción de Estudios en American Jewish Literatura. Su metodología de investigación de la historia se ha basado en la observación y escucha activa de lo pequeño, de las historias personales, a través de las que intentaba dibujar patrones y experiencias comunes que no se suelen recoger en los tratados de historia. 

Sus libros incluyen Diarios del viaje hacia el Oeste de la Mujer; Far From Home: Familiares de viaje hacia el Oeste, escrito con Gibbens Byrd y Elizabeth Hampsten, Mujeres de Occidente, sus tierras y sus vidas. Schlissel  y está trabajando en una historia de cinco mujeres de vaudeville americano.

Para su libro de “Diarios de viaje”, analizó casi 100 diarios de esas mujeres pioneras y encontró algunos patrones comunes:

  1. 1. La mayoría de las mujeres hicieron esos viajes en contra de su voluntad, abandonando sus hogares y familias por decisión imposición de sus maridos.
  2. 2. Una de cada cinco mujeres estaba ya embarazada cuando inició el viaje y la inmensa mayoría siguieron pariendo sin tiempo para parar. En muchos casos con familias incluso de 10 hijos.

El mismo enfoque de investigación fue utilizado anteriormente por Elizabeth Fries Lummis Ellet (1818-1877), siendo la primera historiadora en escribir extensivamente sobre la relación de las mujeres con la Revolución Americana.

Creía que las mujeres daban forma a la historia con su influencia, lo que se hacía con “sentimiento”. Creía que era tan difícil de definir que declaró que «la historia no le puede hacer justicia»

Elizabeth publicó un número importante de libros de distintos géneros, desde poseía, relatos históricos y descripciones de viajes y colaboró en distintos periódicos locales. Pero la que fue posiblemente su obra más importante fue sin duda una amplia historia de las mujeres durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. A partir de cartas personales, periódicos y entrevistas a algunas de las protagonistas de la contienda, expuso la vida de las mujeres mientras los hombres luchaban en el frente, convirtiéndose en la primera escritora e historiadora en dar voz a la visión femenina de la guerra.

Es decir, en aportar para eliminar sesgos.

La primera edición salió a la luz en 1848, unos dos años después de iniciar el ambicioso proyecto. Los dos volúmenes de Las mujeres de la revolución americana, se convirtieron en tres en 1850 con una edición de material adicional. Tal fue el éxito que tuvo la obra y el reconocimiento de la crítica.

En mi lista de recomendaciones pendientes está la Historia íntima de la humanidad, de Theodore Zeldinuna historia de personas comunes y concretas con las que se examinan algunas de las cuestiones que más afectan e interesan a las generaciones actuales. Por lo visto es una obra excepcional que “invita a la reflexión sobre las grandes y pequeñas cuestiones de la vida cotidiana y de la relación entre hombres y mujeres”.

Sin duda, las historias son datos con alma.

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