¿Que consiguieron las lavanderas con su huelga?

A diferencia de otras huelgas, especialmente de las protagonizadas por colectivos masculinos, la prensa local burguesa reaccionó con descaro contra la huelga de las lavanderas. Criticó la subida de las tarifas, exageró las diferencias de criterio entre las mujeres trabajadoras, minimizó los efectos y alcance y animó al vecindario coruñés a utilizar los servicios de las lavanderas de otros lugares.

En claro afán de distorsión informativa la prensa llegó incluso a “comentar con satisfacción” como “las señoras, antes de aceptar las nuevas tarifas, preferían ir ellas mismas a lavar” o mandar a las sirvientes domésticas, de modo que nunca tan animados estaban como en aquellos días los lavaderos de la ciudad. Las mismas autoridades, justificando que las medidas tomadas eran únicamente para garantizar el orden público, aumentaron el ritmo de reposición de agua en los lavaderos y reforzaron la seguridad con fuerza pública.

En realidad se concede escasa trascendencia a la huelga, porque las familias disponen de medios para evitar que el conflicto adquiera proporciones alarmantes, ya enviando las ropas a Ferrol, a Sada, a Puentedeume, a Carballo y a otros pueblos próximos, ya utilizando los servicios de las mismas domésticas y de muchas vecinas de La Coruña.

Para dar mayores facilidades a este recurso que por el momento soluciona satisfactoriamente la cuestión, el alcalde accidental Sr. Lens dispuso que desde ayer se renueve el agua en los lavaderos públicos de la ciudad a las nueve de la noche en lugar de hacerlo a las doce, como hasta ahora venía haciéndolo, y que vuelva a repetirse aquella operación a las cinco de la mañana todos los días.

El Noroeste, 4-6-1907

En la mayoría de las casas no tuvieron necesidad las lavanderas de manifestar que se declaraban en huelga, porque ya conocidos sus propósitos, fueron despedidas o lo que es lo mismo, “les fue hecha la cuenta”.

Sus colegas de Betanzos, Ferrol, Puentedeume, Sada y de los demás pueblos que tienen fácil comunicación con La Coruña, están de enhorabuena. En los vapores que hacen la carrera al Ferrol, en los trenes y en los coches que efectúan diariamente viajes a dichos pueblos, salieron el domingo y ayer numerosos fardos de ropa sucia que, después de lavada volverán a La Coruña.

La Voz de Galicia, 4-6-1907.

380385_2Lavadero_SanPedroDeVismaDurante la huelga se repartieron en la ciudad varias hojas entre la población explicando y justificando los dos motivos centrales del paro: escasez de remuneración y falta de higiene en los lavaderos por la escasa atención prestada por las autoridades municipales a estos establecimientos. La inesperada duración del paro sorprendió a muchos usuarios y a los cronistas locales que, incluso durante la misma, se esforzaban en asegurar que la huelga fracasara repitiendo insistentemente que las lavanderas eran perfectamente prescindibles.

La intoxicación de la información llegó al extremo de asegurar que alguno de los asociados se fugara con el dinero de la organización y, ante la falsedad del dato, se pasó a la ridiculización de las cantidades de que disponían las trabajadoras. Paralelamente a los comentarios sobre la mancha de la huelga y con evidente afán de desanimar a las lavanderas, salían diariamente elogiosos comentarios a la iniciativa de establecer, por parte de la Coperativa Militar y Civil, un lavadero mecánico que podía entrar en servicio en muy poco tiempo. Días antes de que acabase en realidad el paro, la prensa daba por seguro el fracaso de la huelga y la vuelta de las lavanderas a la situación anterior al movimiento reivindicativo.

Puede darse por fracasada la huelga de lavanderas, que está a punto de terminar de la manera más desastrosa para las infelices mujeres (…)

Se dice que se ha fugado [el presidente de la asociación con el dinero que había recaudado entre las lavanderas a pretexto de organizar la sociedad de resistencia que para ellas de resultados completamente negativos. El rumor no ha podido confirmarse.

El Noroeste, 11-6-1907

Un representante de la junta administrativa del gremio de lavanderos y lavanderas nos visitó ayer para decirnos que no es exacto (…) que el presidente de dicha junta haya desaparecido con los fondos sociales; que los asociados no pagan cuota alguna, y que sólo se recaudaron entre todos ellos 103 pesetas para gastos de propaganda y organización, de los cuales van invertidas en estos trabajos 93,30. Resulta, pues que sólo tienen de fondos nueve pesetas y media, cantidad bien insignificante, por cierto.

El Noroeste, 12-6-1907.

Avances sociales, que no individuales

El lavadero mecánico de la Cooperativa Militar y Civil fue inaugurado un año después, el 13 de octubre de 1908. Situado en el camino de la estación del ferrocarril, estaba dirigido por técnicos alemanes y contaba con servicio de coches para recoger y devolver la ropa, de incendios, y un taller de mujeres encargadas de coser, repasar y dar brillo a la ropa que lo necesitara. Sin embargo no eliminó en Coruña los lavaderos públicos ni la las lavanderas individuales, que fueron pasando a ser explotadas bajo nuevas fórmulas de intermediación.

Los lavaderos públicos

Un millar de mujeres, poco más o menos, acude diariamente al lavadero público municipal instalado en la explanada del Orzán. Los pilones de este lavadero se llenan tres veces durante la jornada, y para que las distintas tandas de lavanderas no laven la ropa en agua sucia, deben llenarse aquellos cinco veces por lo memos.

Además, para que la operación de vaciar y llenar se haga rápidamente, deben instalarse dos grifos y el actual, con el que se tarda una hora en dar el agua suficiente, podría servir para enchufar una manga y hacer la limpieza que ahora se hace a fuerza de valdeo, de un modo deficiente y lentísimo (…)

El nuevo lavadero de la calle de la Torre es utilísimo para los centenares de mujeres que allí acuden (…) El tercer lavadero de que vamos a hablar no existe, pero, a fe de ser sinceros, no es porque no se advierta a diario la necesidad de que se establezca.

La Voz de Galilcia, 16-11-1911.

Sin embargo, a pesar de las mejoras y del número de lavaderos, se seguían produciendo las quejas de la población sobre las deficiencias higiénicas en esos lugares, quejas que eran reiteradamente comentadas en la prensa (la misma que boicoteara la huelga y sus reivindicaciones), al tiempo que también se aportaban posibles soluciones.

La salud en La Coruña. Los lavaderos públicos

Insistiremos en el tema cuantas veces sea preciso, hasta que se nos oiga.

Hay que mejorar las condiciones higiénicas de los lavaderos públicos. Se impone acabar con la vergüenza de que una misma pila común, en una misma agua sucia e infecta, que sólo se renueva ¡cada seis u ocho horas! se laven y se mezclen las ropas de las personas que gozan de buena salud y las de las que están enfermas.

Ya hemos explicado en qué consiste la leve transformación que se pretende (…) tomando como modelo lo que a este respecto se hace en Bilbao, Santander, Barcelona, San Sebastián y en otros pueblos adelantados y cultos. Los que no se enteran o no quieren enterarse, son capaces de decir que no hay dinero para acometer la pequeña obra y que lo mejor será aplazarla… para cuando se realice el empréstito.

Nada de eso. Dotar de agua suficiente y continua a los lavaderos públicos, ahora que abunda, y establecer en cada uno de ellos una serie de pequeñas divisiones, contorneándolas, con unos grifos individuales, es cuestión de muy pocas pesetas y de muy poco tiempo. Es bochornoso, pero además peligrosísimo lo que al presente acontece. Los médicos debieran cooperar a esta campaña de higienización.

Cada piscina de esas, en torno de las cuales se suceden día y noche todas las gentes pobres del pueblo, constituye el más espantable vivero de gérmenes contagiosos que cabe imaginar.

La Voz de Galicia, 6-3 1913.

Las lavanderas, como colectivo de mujeres trabajadoras al servicio de casa ajena, fueron desapareciendo lentamente, a medida que el agua corriente llegaba a los domicilios y que en estos se instalaban lavaderos particulares de carácter doméstico pero los inicios de la infraestructura del agua fueron privados y problemáticos. Así tenía que promocionarse la empresa en 1918

AguasDeLaCorua-SA-1918

La desaparición definitiva de las lavanderas llegó con la introducción de máquinas accionadas mecánicamente y, más tarde, por energía eléctrica. Antes de la definitiva desaparición de este oficio, muchas mujeres trabajaron en los lavaderos mecánicos que se establecieron en la ciudad, pero los problemas laborales continuaron existiendo para estas trabajadoras.

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