En 2010, en el marco del Festival S8, se realizó una más que exitosa sesión de Trash Entre Amigos, irreverente artefacto en el que se proyecta una “mala” película que será destripada en directo por Raul Minchinela, Daniel Ausente, Rubén Lardín y Nacho Vigalondo. Al finalizar las casi dos horas de delirio, le pregunté a un conocido si le había gustado, y respondió más o menos así: “tuvo sus cosas, pero menudo personaje el Vigalondo, menudo machista.

Parece existir una cierta creencia de que Vigalondo es un personaje polémico. En un mundo como el nuestro, en el que una simple tertulia televisiva amarra audiencia manteniendo en nómina personajes que aseguren tres o cuatro incendios en redes sociales por programa, esta aseveración resulta tal vez triste, pues evidencia una cierta incapacidad para derribar las barreras de la corrección política y acceder felizmente al territorio de la ironía.

Vigalondo estrena estos días Open Windows, un proyecto que se intuye como importante desde sus primeros pasos públicos (por su planteamiento, por su narrativa, por su absoluta locura), y que tristemente sólo parece estar destacando para muchos medios por estar protagonizado por la (inteligentísima) ex actriz porno Sasha Grey.

Nacho, en plena rueda promocional, concedió esta entrevista para Videodromo hace unos días. La misma persona a la que se acusa de ser machista por hacer uso de la transgresión para provocar, esa persona que actualmente tiene que vender su película de la mejor manera posible para que resulte atractiva al público, dedica gran parte de la conversación a realizar declaraciones como estas:

Yo creo que el mecanismo por el que el cual un hombre accede al feminismo es tan sencillo como el cuestionamiento de uno mismo. Un hombre podrá ser o no feminista en la medida en la que es crítico consigo mismo o con su propia identidad y un hombre que no se cuestione lo que hace o lo que dice lo tiene muy difícil.

El problema que tiene es que si lo abrazas tienes que plantearte la posibilidad de que has estado mucho tiempo haciendo el idiota o no siendo tan inteligente y tan autoconsciente como pensabas. En determinadas circunstancias eso puede ser muy doloroso y a medida que yo me aproximo al feminismo lo primero de lo que me doy cuenta es de que no me he cuestionado cosas que estaban todo el tiempo delante de mis narices. Y eso, también como director de cine, plantea unas cuestiones bastante delicadas y profundas.

O estas otras:

Hay cosas que agradezco del paso del tiempo y una es que vas cambiando como persona. Hay cosas de tu obra a las que le tienes cariño y hay cosas en las que no te ves reflejado años después. Agradezco el regalo que me he dado a mí mismo: nunca he hecho un discurso complaciente sobre el amor y con el tiempo hasta me he radicalizado.

A mí eso de que el amor en términos positivos sea el tema central de tantas películas me produce cierto resquemor. Todo el mundo está de acuerdo con lo bonito que es estar enamorado o el placer que es que se enamoren de uno mismo, del amor correspondido. Es un discurso universal y a la vez también es un discurso muy perezoso. Desde el momento en el que ese sentimiento nos comprende a todos pero no nos compromete a nada, creo que hay que ponerlo un poco en cuarentena. En ese sentido, yo desconfío un poco del amor en las películas, aunque evidentemente hay muchísimas películas románticas que me chiflan. Pero me gusta no haber caído en eso y que incluso en “Extraterrestre”, que aparentemente es una comedia romántica, la cosa sea diferente.

Y más que se pueden leer en la entrevista completa, cosas que viendo sus trabajos ya estaban presentes aunque, visto lo visto, no se quisieran tomar en cuenta. Personalmente aún sigo esperando que Marisa, en sus casi cuatro minutos, se destaque como uno de los más brillantes homenajes a la diversidad realizados, sobre todo por no pretender ser tal cosa:

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3 respuestas al post.

  1. […] Publicación original: enIgualdade […]

  2. […] Podría extenderme, pero esto sólo quería ser un apunte, una pequeña celebración de esos matices que parecen indicar que, si bien los cambios parecen difíciles, empezamos a ser conscientes de ellos. […]

  3. […] Podría extenderme, pero esto sólo quería ser un apunte, una pequeña celebración de esos matices que parecen indicar que, si bien los cambios parecen difíciles, empezamos a ser conscientes de ellos. […]

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