Conductores de trenes en Suecia usan faldas

Me dicen que me deje de  facebook y comente la noticia en su sitio, o sea éste, pues sea. Lo cierto es que a uno que le fastidian los calores no puede más que sentir envidia ante tal «innovación», pero la cuestión es otra.

Con la animada conversación que se traían el otro día con eso del masculino genérico, hay que reconocer que una noticia sobre cualquier otro tema relacionado con la profesión de conducir hablaría de «los conductores» y las mujeres tendrían que sentirse incluidas. Pero resulta que si habla de «las faldas de los conductores» ya sabemos que algo no cuadra. Veamos.

De ser cierto que el uso del masculino es pura economía del lenguaje y que no resulta excluyente, el titular no podría ser «conductores de trenes en Suecia usan faldas» sino algo tipo: «Ante la prohibición del uso del pantalón corto de la compañía de trenes de Suecia, hombres y mujeres se deciden por la falda» (o algo así)

La noticia es la misma y su implicación novedosa también, pero la fórmula elegida deja claras varias cosas:

  1. Si se hablara de  «las faldas de las conductoras» la sugerencia visual sería como muy masculina: escasos centímetros de tela y muchos de extremidades inferiores.
  2. Cuando se habla de «conductores», las mujeres son un anexo.
  3. Las normativas y las costumbre terminan moviéndose por el empuje de esas realidades que tienden a superar a la ficción

A mi me parece un cambio muy saludable, que quieren que les diga. Aunque también habría que ponerse con lo de la corbata…

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Una respuesta al post.

  1. […] Publicación original: enIgualdade […]

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