Entre el rosa y el sepia

Dos noticias de ayer. Una etiquetada como sexualidad / psicología, lo cual ya dice bastante, cuyo titular es «Hombres y mujeres, aún más distintos de lo que se pensaba».

Un estudio mide las diferencias de personalidad de acuerdo al sexo. Las disparidades son ‘extremadamente grandes’, según los autores.

Preguntas obvias y básicas: ¿Distintos a? Por aquello de saber comprobar la manipuladora miopía de observación

  • ¿Deberíamos ser dos grupos de clones?
  • ¿Se pensaba? ¿Quién, por qué y para qué?

En la segunda se observa algo de criterio en la redacción de la noticia así que lo que nos llama la atención es la decisión de Lego: «Lego se tiñe de rosa: La compañía danesa lanza una línea para niñas, inspirada en muñecas maniquí»

Y dicen:

Los cientos de escenarios de Lego, con sus barcos piratas, edificios, naves espaciales, coches, juegos de mesa…, no atraen lo suficiente a las niñas, o quizás a sus padres, que son al fin y al cabo los que compran los juguetes. Una lástima, porque se pierden los valores que un juguete como Lego aporta. «Representan un instrumento magnífico para desarrollar la imaginación, el concepto de espacio y la habilidad motora», explica la consultora pedagógica y especialista en juego Inma Marín. El niño puede reproducir el modelo que propone Lego, pero con los cientos de bloques tiene la oportunidad de dejar volar su imaginación y modificar esa maqueta por completo.

Pues nada, en lugar de seguir con el ensayo y error, sigamos entre el rosa y el sepia. Como las rebajas de El Corte Inglés, en la foto el escaparate de este año. En fin…

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