No hay que añadir perspectiva de género sino eliminarla

Los planes de igualdad por ley y la imposición de cuotas de paridad en la élites de poder son discursos enlatados, algo así como organizar una marcha por la paz en un campo de minas.

La imposición y lo estándar sólo conduce al barniz de lo políticamente correcto y el doble rasero. Hay que considerar los aspectos psicológicos y sociológicos para avanzar en la responsabilidad social, pero trabajar los casos de uno en uno. Cada organización tiene sus especifidades, no se puede hablar de consultoría de igualdad sino de consultoría.

Cuando en las reuniones de la Comisión Consultiva abordamos el grado de (in)cumplimiento de la Ley de Igualdad en las grandes empresas, las representantes de los sindicatos se quejan, con razón, de la falta de rigor de la administración en la revisión y control de su ejecución. Y yo me/les digo que no sirve de nada la imposición porque hecha la trampa la llaman ley pero me responden que peor sería que no existiera. No es que les falte razón pero…

Haciendo un poco de autocrítica en mi ámbito profesional, si tenemos en cuenta los beneficios del efecto palanca igual la consultoría es uno de esos puntos de apoyo a tener en cuenta. El asunto de la perspectiva de género tiene que venir de serie, no es un adorno ni un complemento. Es algo que hay que trabajar mientras se habla de de sectores, de tecnología, de modelos de negocio… ¿Qué tal si aplicamos la formación en los los contextos profesiones adecuados?

Demagogias

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2 respuestas al post.

  1. […] Publicación original: enIgualdade […]

  2. […] a veces la realidad, tan tozuda, se empeña en de-mostrar que, aunque parezca difícil, las cosas […]

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