Las personas que formamos parte de la Comisión Consultiva Autonómica para la igualdad entre mujeres y hombres en la negociación colectiva sabemos que no hay una realidad sino muchas. Y también que es necesario consensuar una serie de principios de convivencia mínimos por eso, aunque la efectividad de las “quías de buenas prácticas” es dudosa, es necesario que existan para avanzar en los procesos de normalización.

Para la elaboración de esta guía (buenas prácticas en materia de igualdad en la negociación colectiva) se decidió que cada una de las partes elaboraría su propuesta y se remitirían a todos los miembros. Este enfoque permitiría:

  1. 1. Negociación interna en cada organización para formular una propuesta de mínimos.
  2. 2. Unificar las partes comunes referidas al marco legislativo y objetivos comunes.
  3. 3. Centrarnos en las aportaciones de las diferencias, siendo estos los auténticos factores de oportunidad y consenso.

En mi caso, me tocaba lidiar internamente con la postura “oficial” del empresariado, que no suele ser coherente con la auténtica realidad de micropymes de nuestro tejido productivo. Tras la revisión interna, éste fue el primer documento de trabajo aportado.

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