Fiebres futboleras a parte

Si algo ha llamado especialmente la atención, en esta carrera mundialista del deporte rey, es la humildad de quienes la construyeron. Y hablamos, por supuesto, tanto del equipo de juego como de quien estaba a su cargo. Ni siquiera las duras críticas tras el primer partido o las alusiones a las sumas millonarias comprometidas consiguieron las habituales reacciones que alimentan la prensa amarillista.


Mientras los medios y las tertulias cerveceras amarilleaban su ansiedad, mientras proliferaban los símiles y metáforas en el ruedo político, el equipo simplemente siguió su camino y… lo consiguió.

Ya tras clasificarse para la final, un artículo en Expansión buscaba en la gestión de los recursos humanos la explicación a las causas internas del éxito, El modelo de gestión de La Roja: las claves del éxito. Y se iniciaba con estas palabras de Vicente del Bosque:

“La gestión de recursos humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad y al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda en la búsqueda del éxito”.

El artículo reflexiona sobre el “poder compartido” (cuatro líderes para una victoria) y sobre lo que está cambiando con las nuevas generaciones… de hombres (porque todos lo son, no se trata de masculino genérico). Y destaca las cuatro claves que reproducimos a continuación:

  1. De jefe a empleado y vuelta a empezar: El papel de Del Bosque como directivo pasa por conocer el perfil de cada jugador para poder crear un equipo que se complemente. En su papel de director de Recursos Humanos, tiene que ser capaz de asumir que quien, como Fernando Hierro fue su empleado un día, hoy es su jefe. Hablar un mismo lenguaje y conocer en profundidad el sector son aspectos clave.
  2. Nuevos perfiles, nueva gestión: Las generaciones jóvenes creen más en los éxitos colectivos que en los individuales, incluso a la hora de negociar una prima por el éxito de un proyecto. Además de compartir protagonismo, los nuevos perfiles, tanto en el mundo del deporte como en el talento que se incorpora a las empresas, valoran, por ejemplo, la movilidad internacional.
  3. Prestigio y liderazgo compartido: ¿Cómo se le pide a un líder nato que ceda parte de su poder en un equipo que, si no triunfa y no llega a cuartos de final, no habría cobrado ni un euro? Iker Casillas comparte el liderazgo con tres compañeros más (Xavi, Puyol y Torres), cuyo objetivo a la hora de participar en el mundial no pasa por cobrar un suculento cheque, sino formar parte de una plataforma que da prestigio.
  4. Sin banquillo no hay titulares: Un equipo no sería nada sin los suplentes. Y si se comparte el poder, también la pasión, incluso en el banquillo. El éxito de La Roja también se debe a que quienes no son titulares, no se sienten desplazados, sino que comparten los éxitos del grupo y, sobre todo, están preparados para cuando el equipo los necesite. Cada uno sabe el rol que desempeña.

Probablemente sí es esta la esencia, no del triunfo, sino de su éxito. Por eso, tal vez, el beso de Iker a Sara ha tenido una repercusión tan rápida y casi tan impactante como el propio gol, y no sólo entre las mujeres. Porque ese gesto resumió las palabras con las que Vicente del Bosque definía su estrategia: sencillez, humildad y buen ambiente.

Por eso No nos gustan los tópicos. Porque la realidad demuestra que hay cosas que SI están cambiando.

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