Sólo discurso… ¿o algo más?

¿No es esto peor para las decisiones de tener hijos que la conciliación en si misma? ¿Es una excepción o la cruda realidad? Y eso que es su hija, ¿y si fuera su nuera?

Porque lo cierto es que necesitamos sentirnos aceptados en nuestra libertad de elección. Como decimos en Galicia: «Eu non creo nas meigas… pero habelas, hainas»

¿Y que hizo la hija ante semejante manifestación de orgullo paterno? Pues en principio nada, hasta que el padre volvió a la carga.

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